Miradas Cómplices constituye un laboratorio de ideas, de reflexiones fotográficas e imágenes que, quizás, encuentren vuestra complicidad.

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miércoles, 18 de enero de 2017

Un delicado ejercicio de equilibrio

Nunca me ha gustado quedar atrapado en la semejanza representativa del entorno mostrada literalmente en una fotografía.
No niego este tipo de imagen. Todo lo contrario. El tema es que me inclino, como a muchos nos pasa, hacia la abstracción en las escenas callejeras.

(c) Trent Parke

En ese sentido, en blanco y negro la abstracción es mucho más fácil y contundente.


(c) Charles Harbutt

 Pero con el color, la cuestión compositiva se pone más cuesta arriba ya que estamos acostumbrados a ver color en el mundo que nos rodea y hacer abstracción de todo ello requiere de un delicado ejercicio de equilibrio entre líneas, formas, fondo y por supuesto, color.

Sin título
de mi proyecto Colores Humanos



Por eso me gusta tanto la fotografía urbana, ya que me lo tomo como un ejercicio diario de abstracciones de todo tipo que me lleva a transformar lugares comunes e instantes cotidianos en escenas extraordinarias.


Sin título
de mi proyecto Colores Humanos

Veamos el poder de la abstracción en el siguiente video que incluye a los finalistas y ganadores del reciente Miami Street Photography Festival 2016



Hasta pronto!


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lunes, 16 de enero de 2017

La historia no siempre ocurre así

Nos relacionamos en horizontal, nos desplazamos en horizontal y, en general,  las imágenes (tanto móviles como fijas) nos narran historias tal como las vivimos: en horizontal.

(c) Boris Savelev

Pero cuando la historia se sucede en vertical como nos muestra un maestro de la fotografía vertical como Boris Savelev, se entabla otra historia.


(c) Boris Savelev

De esa manera, comenzamos a desplazarnos sigilosamente entre líneas repentinamente cortadas, recorridos inverosímiles, texturas irregulares y colores mínimos.


(c) Boris Savelev

La compleja relación entre fotografía y verticalidad nos lleva al interior de una imagen como si se tratara de un reducto propio, nuevo,  poco explorado del lenguaje visual.


(c) Boris Savelev

Y en esa dinámica interna, la mirada de autor cobra otra dimensión, más imaginada, más ficcional.


(c) Boris Savelev


La verticalidad, de alguna manera, nos introduce en una historia no contada en su totalidad y en ese “riesgo provocado” se encuentra mucho del misterio de una buena fotografía.


(c) Boris Savelev


Quizás, allí, en ese mundo, radica el magnetismo de ciertas imágenes que no podrían ni quieren relacionarse en horizontal:  en el mundo que normalmente vivimos.

Hasta pronto!



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miércoles, 11 de enero de 2017

Fotógrafo explorador, viajero, turista



Me gusta mucho cuando algún libro interesante llega a tu vida en el momento adecuado. Algo de ello me pasó hace poco con un clásico de Marc Augé: El viaje imposible. El turismo y sus imágenes. Un libro que habla, en general, sobre la programación industrializada de los viajes, el turismo estereotipado, los exploradores sin mapas, el turista consumidor y, un largo etc.

(c) Martin Parr

Pero lo más interesante, es que me estimuló a reflexionar sobre el comportamiento del fotógrafo urbano contemporáneo cuando visita una nueva ciudad.
En ese sentido, los fotógrafos no somos extraterrestres que vivimos ajenos a ese turismo estereotipado. Todo lo contrario, estamos inmersos en él y, a lo sumo, algunos enfilan sus cámaras hacia la lectura visual de ese fenómeno como hace Martin Parr.


(c) Martin Parr

No obstante, la mayoría, nos comportamos como simples fotógrafos turistas aunque nos gustaría ser un poco exploradores o,  por lo menos, viajeros.
Pero hablemos un poco sobre este rollo de fotógrafos exploradores, viajeros y turistas que tanto me interesa hablar aqui.
Siguiendo la lógica de Augé, un fotógrafo urbano explorador se interesa por lo nuevo. Intenta descubrir mientras deambula libremente, sin prejuicios por los espacios públicos. No tiene imágenes previas y le encanta enfrentarse a realidades desconocidas. Aunque la esencia se debe mantener, normalmente esta expectativa fotográfica es una utopía, un ideal en el mundo contemporáneo con tanto tsunami visual.

(c) Martin Parr


Por eso, nos tenemos que contentar con la idea del fotógrafo urbano viajero a quien ya no le atrae lo desconocido o lo inexplorado. Sino que tiene una imagen de lo que se va a encontrar. Ya posee una idea, ha construido una imagen y vive su viaje en un futuro anticipado.
Sin embargo, casi todos estamos insertos en el tópico de: el fotógrafo urbano turístico quien viaja entre dos imágenes. Con la imagen que le han presentado que le anticipa los espacios públicos a los que se traslada. Y las imágenes que tomará para contar ese mismo lugar.


(c) Mark Cohen

 Y aquí me quiero parar un rato:  en general, el turista no llegará a ver tan bien los lugares como los puede ver un local. En este sentido, nadie observará mejor la ciudad que un fotógrafo local. Por eso, el valor de lo cotidiano tiene mucha importancia en la fotografía urbana contemporánea. O por lo menos, un camino fértil a seguir.

 Hasta pronto!


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lunes, 9 de enero de 2017

Nuevos escenarios, nuevas realidades


Las recientes fiestas,  días de breves viajes, vacaciones, amigos y familia, me ayudaron a reflexionar sobre un tema que me ronda por la cabeza desde hace un tiempo: y trata sobre el imaginario que los fotógrafos urbanos contemporáneos construyen de sus ciudades.
Me he tomado algo de ese tiempo festivo para observar que, en este tsunami visual en que vivimos, muchos entusiastas de este tipo de fotografía, van siempre a los mismos lugares, a los mismos escenarios. No buscan realidades nuevas.
En ese sentido se va construyendo un imaginario ficcional, “un espejismo preconcebido” de esa ciudad que no se entiende verla de otra manera. Tomemos el ejemplo de Barcelona y Madrid.

Paseo Marítimo, Barcelona (c) Vladimir Virgus

Parece que Barcelona es Barcelona si haces fotografías en La Rambla, en la Boquería, en la Barceloneta o en el Passeig de Gracia. 

Passeig de Gracia, Barcelona (c) Marcelo Caballero


Madrid no será Madrid si no haces imágenes en La Gran Vía o en la Puerta del Sol.

la clásica fotografía de Francesc Catalá Roca sobre el escenario actual de la Gran Vía, Madrid (c) Kamal Bagirli

Realmente estoy muy cansado de ver lo mismo de siempre en los mismos lugares, escenarios que se ayudaron a construir, de alguna manera, a partir de los años ’50 del siglo pasado de la mano de grandes fotógrafos como Francesc Catalá Roca y sus amigos generacionales.


La Rambla, Barcelona 1957  (c) Leopoldo Pomés

Mucho tiene que ver que,  esos escenarios que utilizamos muy a menudo la mayoría de nosotros para fotografíar, van de la mano del atractivo turístico que ayudó a solidificar este tipo de discurso fotográfico.
Creo que uno de los grandes desafíos de las nuevas generaciones de fotógrafos urbanos es salir de ese círculo vicioso y progresar por otras latitudes urbanas: ir a la periferia, recorrer otros escenarios que muestren otras realidades.
El fotógrafo urbano contemporáneo tiene  que salir sin ideas preconcebidas y dejarse llevar por lo que se aparece ante él,  “sin espejismos preconcebidos” que te lleven siempre a los mismos lugares y no te ayudan a "descubrir": un verbo que es la esencia del deambular urbano.

 Hasta pronto!



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viernes, 23 de diciembre de 2016

Al ritmo de una ciudad

Hace muy poco impartí un nuevo taller en Oporto (ya voy por el tercero) y la verdad es que me hace sentir muy feliz esta gran ciudad portuguesa, cada vez que la visito.
Y no sólo por su maravillosa luz o por lo cosmopolita que es; sino por la calidez de la gente y por sobre todas las cosas, la calidad humana de los participantes que me acompañaron en esta tercera edición
Por eso deseo compartir con ustedes, un video con una selección de instantáneas callejeros de los participantes y, en donde, incluyo algunas fotografías mías. Espero les guste....


Oporto 2016 from Marcelo Caballero on Vimeo.




Además, les deseo a todos una buena terminación de año con el gran deseo de encontrarnos muchas veces, a través de este blog o en un café o en la calle, el año próximo.




 Y deseando también que algunas de las palabras de esta imagen, convivan en vuestros corazones.
hasta pronto, queridos amigos cómplices!


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lunes, 19 de diciembre de 2016

Fotos para la contradicción y el contraste


A mi siempre me gustaron esas fotos callejeras que no se quedan en la superficialidad. Sino que bucean hacia otros espacios simbólicos.
Y allí nace la contradicción y el contraste, dos adjetivos sobre lo visual que conjugan mi interés al observar una instantánea. Y como dije al principio: me agrada lo que no se ve a simple vista y que esconde un mundo de sensaciones, un sugerir hacia la imaginación.
En una ocasión, a Walt Whitman le preguntaron ¿qué es la hierba?; y el notable escritor americano respondió que “es un jeroglífico uniforme”.
Algo difícil de discernir en lo que no se ve en una fotografía pero que se presiente. Un mundo de contradicciones y contrastes que se abren ante nuestras retinas y que tanto me gusta imaginar en una imagen.
En este sentido, son notables los caminos que propone la fotografía urbana contemporánea que voy conociendo a través de los festivales más importantes.

Cuantas cosas puedo imaginar a través de ese mirar hacia algo que no vemos en la fotografía..


(c) Norman Borden


Siempre me pregunto que pasa a través de esa ventana. Un maestro de este tipo de sugerencias era Robert Adams y también Lee Friedlander.


(c) Umberto Verdoliva

que le espera a la vuelta de la esquina a esta persona...

(c) Molly Porter

esta imagen me hizo acordar a una fotografía de Xavier Miserachs realizada en el Mercado de La Boqueria en Barcelona en los años '60,  aunque más surrealista..

(c) Norman Borden

La noche siempre encierra elementos para la imaginación como esta hooperiana escena de este fotógrafo ucraniano.

(c) Taras Bychko

Cuando me encuentro con estas escenas callejeras, intento seguir al personaje porque me carcome la ansiedad de saber hacia donde va, con quien se va a encontrar, a que fiesta va a concurrir.

(c) Enrico Markus


 hasta pronto!



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miércoles, 14 de diciembre de 2016

Paseo fotográfico por las postales


Siempre que se visita una nueva ciudad, un entusiasta de la fotografía urbana tiene que hacer algo a priori antes de fotografiar. Es como una previa de investigación visual.


Passeig de Gracia, Barcelona (c) Marcelo Caballero

 Apenas uno llega a un aeropuerto, estación de buses o trenes, hay que dirigirse a cualquier kiosco de diarios y revistas o negocios de recuerdos y regalos cerca. Y observar detenidamente las postales de la ciudad y decirse a si mismo: “esto es lo que no debo hacer”. ¿por qué?
La respuesta tiene varias lecturas.
En una primera aproximación,  sirve para reflexionar sobre cómo deseo resolver los problemas visuales comunes que conllevan estos lugares de postales: lugares muy visitados y turísticos. E intentar (aunque no se logre) realizar algo distinto. Es todo un desafío, de verdad.
La semana pasada estuve en Oporto y me encontré con el gigantesco mural de azulejos de la Capela das Almas (una de las postales más comunes de esta gran ciudad portuguesa) e intenté algo diferente. Espero que lo haya logrado y les guste.


Capela das Almas, Oporto 2016 (c) Marcelo Caballero

Una segunda aproximación sirve para entender donde van la mayoría de los turistas e ir en dirección contraria. Salir de los espacios públicos turísticos es adentrarse en la vida cotidiana del local. Salvo que quieras hacer un trabajo “a lo Martin Parr”, lo mejor es deambular por la periferia. Te hace ver otros rincones,  más auténticos y valiosos para tu fotografía urbana documental.


Oporto 2016 (c) Marcelo Caballero

Y una tercera aproximación tiene que ver con el tema de la composición. Últimamente me he encontrado con cada vez más postales en donde se utiliza la desaturación selectiva y se deja cualquier objeto (una rosa, una bicicleta, etc) con colores para supuestamente darle mayor potencia visual a la imagen pero que oculta una composición insuficiente o ausencia de un instante realmente emotivo. Esta postal tan kitsch y trillada me hizo reflexionar en positivo sobre otro gran desafío: saber utilizar el color, no sólo por una cuestión estética, sino como un complemento emocional o psicológico de la instantánea y no caer en que sea sólo un salvavidas de una fotografía sin composición. El color (aunque sea mínimo como en la imagen de abajo, en el rojo de los labios de la mujer) debe ir con un buen instante, líneas, diagonales o expresividad. Todo ello puede cualificar tu fotografía.


Sin título
Vaticano 2015 (c) Marcelo Caballero



Y la vuelta a casa será mucha más feliz.
Hasta pronto!





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